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Cuidado en casa

Lo que ellos callan: señales de dolor oculto en perros y gatos

Los perros y, sobre todo, los gatos esconden el dolor por instinto. Aprende a leer los cambios pequeños de postura, comportamiento y rutina que suelen ser la única pista.

Equipo TheraVet13 de octubre de 20263 min de lectura

Perro mayor de hocico canoso descansando en el sofá

En la naturaleza, mostrar dolor es mostrar debilidad. Por eso nuestros perros y gatos lo esconden, y por eso muchas veces llegan a consulta cuando ya llevan tiempo sintiéndolo. La buena noticia es que el dolor deja pistas; solo hay que saber mirarlas.

En los gatos: el arte de disimular

Los gatos son maestros del disimulo. Rara vez se quejan. Lo que hacen es cambiar hábitos:

  • Se esconden más o buscan lugares a los que antes no iban.
  • Dejan de saltar a sus sitios altos o lo hacen "en dos tiempos".
  • Se acicalan menos (pelo opaco, apelmazado) o se lamen de más en una sola zona.
  • Orinan o defecan fuera del arenero, sobre todo si el borde es alto.
  • Cambian la cara: ojos entrecerrados, orejas hacia los lados, bigotes tensos.
  • Se vuelven irritables al tocarlos o, al contrario, inusualmente pegajosos.
Un gato que "de repente se volvió gruñón" merece una revisión antes que un regaño.
Gato encogido en postura de dolor
Esconderse más de lo normal es una de las pistas típicas en los gatos.

En los perros: señales que se confunden con "mañas"

  • Se levanta despacio, le cuesta subir al carro o a la cama.
  • Jadea o se lame una zona sin motivo aparente.
  • Cambia de postura al dormir o no encuentra acomodo.
  • Está más callado, menos juguetón, o se aparta de la familia.
  • Gruñe o se retira cuando lo tocan en algún punto.
  • Come más despacio, deja la comida dura o mastica de un solo lado.
  • Tiembla, tiene la espalda encorvada o la cabeza baja.
Pug adulto con arnés en la entrada de su casa
Cambios en la forma de sentarse, levantarse o caminar merecen una mirada.

Los lugares donde más se esconde el dolor

La boca (sarro, dientes rotos, encías inflamadas), las articulaciones (en perros de cualquier edad, no solo mayores), el abdomen (problemas digestivos, urinarios o de órganos internos) y los oídos. Muchos de estos se pueden revisar en casa durante la consulta y, cuando hace falta, con ecografía abdominal en la misma visita.

Revisión de la boca y los dientes de un gato en casa
La boca es uno de los lugares donde más se esconde el dolor; la revisamos en cada consulta.

Qué puedes hacer tú

  1. Observa y anota. Qué cambió, desde cuándo, a qué horas. Un video corto del momento ayuda muchísimo.
  2. No mediques por tu cuenta. Varios analgésicos de uso humano son peligrosos para perros y gatos, y los gatos son especialmente sensibles.
  3. Facilítale la vida mientras tanto: arenero de borde bajo, rampas o escalones para subir a sus sitios, cama acolchada, comida más blanda si la boca es el problema.
  4. Consulta. El dolor tiene tratamiento, y tratarlo a tiempo evita que se vuelva crónico.

Cómo lo evaluamos

En la consulta en casa, sin el estrés del traslado, es más fácil ver cómo se mueve y cómo se comporta de verdad. Revisamos boca, articulaciones, abdomen y piel, y buscamos el punto exacto. Si hace falta mirar adentro, llevamos el ecógrafo. Tú estás presente y te explicamos lo que vamos encontrando.

Dra. Angélica Abadía atendiendo a un perro Collie en el piso de su casa
En casa, la mascota está más tranquila y es más fácil notar lo que le duele.

Este artículo es informativo y no reemplaza la valoración de tu mascota por un médico veterinario.

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